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Baños de Bosque “SHINRIN-YOKU”

Los olores del bosque, la luz que filtran y los sonidos que nos envuelven está demostrado que tienen un efecto curativo. Los agentes terapéuticos son los aceites esenciales que desprenden las plantas forestales, las llamadas fitoncidas que regulan el sistema inmunológico humano.

En realidad, el elenco de sustancias volátiles que respiramos cuando estamos en la naturaleza son actualmente objeto de estudio científico, pero se sabe que hay desde fungicidas hasta aceites esenciales. En cierto sentido el paseo por el bosque o “baño de bosque” es como una sesión de aromaterapia.

Los baños de bosque que en lengua japonesa se conoce Shinrin-Yoku ha tomado una especial relevancia desde que investigadores como Qing Li y Tomoyuki Kawada han demostrado los efectos de las sustancias fitoncidas, sustancias volátiles y no volátiles producidas por las plantas y los árboles que a modo de aromaterapia natural refuerzan el sistema inmunitario, relajan el sistema nervioso y el número de células NK (Natural Killer) y los niveles de proteínas anti-cáncer intracelulares.

Estas evidencias científicas han sido claves para que el Shinrin-Yoku se despliegue no sólo en Japón sino por muchos otros países. La metodología de esta práctica es sencilla: un paseo relajado, una respiración consciente y el guiaje de un experto.  Muchas empresas organizan para sus directivos prácticas de Shinrin-Yoku a la que  consideran una terapia natural con carácter preventivo. Cada año entre 2,5 y 5 millones de japoneses, acuden a las sesiones de “terapia del bosque” en alguno de los 48 centros oficiales designados por la Agencia Forestal de Japón. Antes y después de la caminata se mide la presión arterial y otras variables fisiológicas para que los participantes puedan comprobar la eficacia del tratamiento.

Algunos expertos en psicología han definido el llamado “trastorno por déficit de naturaleza” que afecta especialmente a los niños  atrapados frente a las pantallas de ordenador o televisión sin salir de casa. Este trastorno se manifiesta por la falta de atención, la obesidad y el carácter irascible entre otras manifestaciones.

La terapia forestal que proporcionamos desde la práctica con los árboles sanadores añade además de estos aspectos antes mencionados también el aspecto psicológico y emocional que aporta la “comunicación” o acercamiento ritual a los árboles.