Testimonios

VIDEO: EL MENSAJE DE LOS ÁRBOLES:

 

Testimonios de participantes en los talleres con árboles.

 

FRANCISCO:

"He realizado el taller de fin de semana de "Comunicación con los Árboles". Ha sido una experiencia nueva, sorprendente y muy útil. Desde cómo ha sido el acercamiento a los Árboles hasta los mensajes y experiencias vividas con ellos, sólo puedo calificar estos encuentros como totalmente mágicos. Y sobretodo reveladores de verdades personales, íntimas, profundas y a todas luces prácticas para dar un nuevo sentido a nuestra vida y aplicarlas en nuestro quehacer cotidiano. Y todo ello de la mano de Joan y Elena; dos maravillosos seres que hacen que este encuentro haya sido divertidamente extraordinario. Muchas gracias a los dos. A.R."

 

DUNA:

Jo em sento molt feliç després del vostre curs, intento trobar moments per ordenar el que aquest cap de setmana es va moure, entre la feinerada de l'última setmana de carrera.

Tinc vint-i-quatre anys i sento les ganes de treballar en el camí espiritual, de comunicar-me amb tots els éssers visibles i invisibles que sé que em parlen i no puc entendre. Aquestes es senten impacients per l'energía fogosa de l'edad. Per això tot sovint demano ajuda als àngels, perquè m'envïin senyals que pugui entendre i identificar. Enmig d'aquesta demanda apareixen en Joan i l'Elena explicant-nos lo fàcil que és comunicar-nos amb els arbres, aquests avis savis, amb la naturalesa, i propocionant-nos noves eines per potenciar la intuïció.

Gràcies per compartir tot el coneixement d'una vida d'entrega i compromís, i de més anys d'experiència. El vostre curs és un estimulant per seguir treballant en aquest profund viatge que és viure, per comprometre'ns com a persones amb el que podem donar a aquesta mare terra tan estimada. Per sentir l'abundància i amor que ens envolta.

Gràcies de tot cor

 
JORDI:

Me interno en un pendiente boscosa. Me pregunto como ha llegado hasta aquel rincón. Me siento a su lado con respeto. Tiene un tamaño de no más de dos metros, y el tronco se divide en dos a la altura de unos 60 cm del suelo. Está rodeado de flora silvestre, de la que destacan las florecillas azules de la polígala. Mientras miro los alrededores del arbolillo sin darme me cuenta me parece que como quien se sienta en la mesa de un bar y de la mesa del lado inician la conversación.

“¿Soy pequeño?, ¿Raquítico?, como tu colega. Perdido entre gigantes, pero haciendo mi tarea. ¿No la haces tú?

¿Te sientes desorientado?. ¿Ves a mi compañero unos metros más allá? Es más alto, pero yo tengo dos troncos y te puedo dar dos visiones que es mejor que una. ¿Para que quieres una sólo visión?

¿Ves lo que tengo alrededor?. Florecillas azules, del color que a ti te gusta, y crecen aquí porqué les gusta. Tu también tienes florecillas que te rodean en tu vida.

Los pájaros no se fijan en mí, pero ¿importa?. Los podemos escuchar. ¿Hace tiempo que no escuchas el canto de los pájaros, verdad?. Ahora estás en el lugar para escucharlos.

Ves, tengo una rama seca, como tu también. ¿Me la puedes arrancar?. Tu también tienes algunas. Nos afean, no es importante, pero arreglarse un poco también está bien, ni que seamos de corteza pelona.

Mira hacia arriba, tengo una buena vista, ¿verdad?. Detrás de las montañas de enfrente, si a lo lejos, para que ir más lejos si lo que te rodea, como a mí ya nos gusta. Quizás simplemente es necesario aceptar.

Ves el mito, nunca hará un nido en mí, pero en mi corteza agrietada encuentran insectos que les gustan, igual que mis frutillos. Mira ahora tienes a toda una familia de mitos rodeándonos, como si fuéramos de su familia. ¿Somos felices, a que sí?.

Haces una buena tarea en tu vida. Continua, estás en el lugar que te toca… un pequeño árbol viejo, muchos árboles enraizado esto es lo que cuenta y ahora continua en silencio, con discreción, como yo, pero visible para los que se acercan, útil en este bosque al cual hemos dado vida.

Me ha gustado conocerte. —Lo mismo te digo. No llores, nuestras lágrimas, las tuyas las mías solidifican. Es una tarea dura. Un poco solitaria, pero agradable para mí, para ti, para este bosque, el nuestro.

 

Vivimos en un tiempo que pasará y quizás este boj más ágil que yo me trepará, pero yo estaba antes y quizás en la próxima sequía el caerá, yo sólo perderé alguna ramita, como la que mes ha sacado.

Hemos de continuar. ¿Crecer? No es lo más importante. Por más pinos que me rodeen continuaré teniendo a las florecillas azules a mis piés como tú. ¿Volverás?. No es importante.

Hemos tenido una buena experiencia. No importa que haya sido corta o larga, ha sido vital, pero que tengo que explicarte que no sepas ya. Se fuerte. Mira ahora te llaman. Hasta pronto. —Te lo aseguro, me encantará.

Agradezco que otros hayan abierto este camino y algunos podamos seguirlo. No es fácil abrirse al mundo con otra perspectiva, pero lo importante es hincarle el diente a las cosas. Regreso agradecido y confortado por todo lo recibido de los participantes y los tutores. El bosque es el corazón de nuestra lado más espiritual y aunque siempre he sido una persona ligada al conocimiento de la naturaleza, este seminario de la fundación Icaros, ha completado mi perspectiva abriendo nuevos horizontes. Haciendo más amigos. En realidad, la Vida, es eso: compartir con paciencia y amor.

 

JORGE:

6 de julio 2014

Deja morir la historia del hasta ahora
Deja morir cada rama que has hecho crecer
Deja morir las hojas que te han dado el alimento hasta ahora
Deja morir las capas de la corteza y suéltalas
Deja morir la voluntad de estar siempre al frente
Deja que el bosque te abrace, este bosque está en tu interior y toda su esencia circula por cada una de tus células
Deja que las lágrimas te abran el camino como un riachuelo que nace de las gotas de lluvia y resbalan por la pendiente
Deja que un herbazal te rodee y te acompañe.

La luz abraza el aire pero también se ciñe sobre la tierra
Deja que los pies miren la luz y la cabeza se funda en la tierra

Es la hora de renacer con la firmeza que has forjado a lo largo de todos estos años

Yo era el que estaba en el borde del risco, Ahora estoy dentro del bosque.
La luz está en mi como lo está en ti y en todos
Entierra tu oscuridad en el bosque haz que el aliento que te da vida respire más y más despacio.

Ahora cada detalle vibra en ti y la serenidad es atreverse a ponerte a ti frente a ti mismo.
Deja morir los aprendizajes y exprésate con la cabeza en la tierra y los pies en la luz. Túmbate y se feliz, como siempre.
Exprésate sin miedo. Ya has fertilizado la tierra con todo el amor que le has dado.
Es hora de recibir y de saber pedir.

Gracias por dejarme expresar y por la energía que siempre dejas fluir. Se en ti.

 

LUIS:

De pronto oigo una voz que me llama: ¿porqué no te refugias bajo mi copa?. Miro a un lado. Veo un pequeño arbolillo de pequeña medida pero con un hueco como hecho a mi medida. Me pongo bajo el mismo. Me sorprende que sus hojas atenúan la intensidad de la lluvia. Le doy las gracias por su invitación. Miro las hojas que están cubriéndome. Son las hojas suaves que caracterizan a este arbolillo. Le digo que no entiendo como podemos definir las hojas del álamo como que tienen forma de corazón, cuando en realidad serían más bien como un rombo. Me contesta que la suavidad y la forma del corazón no se percibe más que en las lágrimas que somos capaces de derramar por nuestro amor por la Vida.

Mientras la lluvia sigue intensa y las gotas se deslizan por sus hojas me invita a degustar la bebida de los dioses, la lluvia que resbala por sus aterciopeladas hojas. Hago una media sonrisa entre lágrimas. Le expreso mi gratitud. A continuación, como para distraerme de mis emociones me propone un juego. Me dice que observe bien sus ramitas.

—Fíjate que hay muchas de muy finitas que están secas— Sí, le digo ¿y que?.

Pues quítamelas. Verás que se rompen con facilidad. Es un ejercicio sencillo.

Me pongo a la faena. Al cabo de un rato me doy cuenta que hay muchísimas, pero poco a poco y con delicadeza voy rompiendo una a una. La lluvia sigue ahora con menos fuerza. Y le pregunto: —oye esto no se acaba.

Me contesta: —la vida es eso, paciencia y tesón para ir extrayendo estas ramitas secas que sin ser ni pesadas y casi imperceptibles sin embargo van fregando con nuestras hojas y acaban por romperlas. Lo se, eso no lo puede hacer uno mismo. Hay que establecer la intimidad para que alguien nos atienda también. No todo puede hacerlo uno sólo.

Ya le digo, y ¿eso como se hace?. Sencillo, me replica. Basta con invitar, has visto que fácil has atendido a mi llamada.

Si tienes razón, y encima me has protegido de la lluvia.

Exacto, hay que saber escoger el momento idóneo, como esta lluvia inesperada. Pues, ya sabes, ahora la lluvia ya es más fina. Sigue tu camino y no olvides, a veces lo más complicado es simplemente estar dispuesto a invitar.